Tras meses de intensas negociaciones, disputas políticas y especulación mediática, los ojos del mundo están fijos ahora en Copenhague, donde se realiza la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. Del 7 al 18 de diciembre, los líderes mundiales se han dado cita en Dinamarca para intentar sellar un nuevo acuerdo climático que entrará en vigor en 2012.

Mientras se desvanecen las esperanzas de lograr un acuerdo vinculante en Copenhague, ahora se habla de buscar uno ‘políticamente vinculante’ en el que se establecerían compromisos políticos y un calendario consensuado para llegar a un acuerdo legalmente vinculante. La UICN es optimista pero realista y tendrá una fuerte presencia en la conferencia. Se esfuerza por asegurar que se incorporen soluciones basadas en la naturaleza en el acuerdo post-2012 para mitigar el cambio climático y adaptarse a los impactos que ya son inevitables.

Esperamos que los políticos hagan lo correcto, que asuman los compromisos necesarios para reducir las emisiones y actuar de inmediato. Esperamos que aseguren el financiamiento suficiente para la mitigación y la adaptación, en especial para los más pobres del mundo, y que adopten soluciones basadas en la naturaleza en el nuevo marco global. Pero también miramos más allá de Copenhague, haciendo una reflexión sobre nuestras prioridades para los años venideros.

Tenemos gran interés en ver cómo evolucionará el mecanismo REDD (Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación). ¿Se abordarán adecuadamente los temas de la distribución de los beneficios y la gobernanza? ¿Formarán parte del régimen de cambio climático post-2012? También analizaremos cómo se desarrolla el tema de la Adaptación Basada en los Ecosistemas (AbE), que se incluye en el texto de negociación sobre la adaptación que se presenta en Copenhague. La UICN continuará trabajando con sus socios en los temas de AbE y REDD, aportando a la política internacional las lecciones aprendidas en la práctica.

Hacer frente al cambio climático no sólo incumbe a la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) y los Gobiernos Partes. Los vínculos entre el cambio climático y la biodiversidad exigen acciones por parte de muchos otros acuerdos internacionales. El Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB), por ejemplo, debe tratar el papel de la biodiversidad en el secuestro del carbono y la adaptación al cambio climático. El CDB tiene el mandato particular de abordar los retos que enfrentan la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad ante el cambio climático. Estos retos seguirán siendo el foco de atención en 2010, que fue declarado el Año Internacional de la Biodiversidad por las Naciones Unidas y culminará en la Conferencia de las Partes del CDB en Japón en octubre de 2010.