Áreas Protegidas Marinas – ¿Por qué tenerlas?

01 February 2010 | Fact sheet

Los océanos constituyen el 70% de nuestro planeta. Ellos contienen algunos de los ecosistemas y especies más frágiles, pero sin embargo son constantemente objeto de abusos. Más del 60% de la población vive en o cerca de las áreas costeras y el 80% del turismo se concentra también en estas áreas. Explotados por sobre pesca, la contaminación y la extracción de petróleo y gas, los recursos marinos han estado seriamente afectados en muchas regiones.

Uno de los medios más efectivos para la protección de los recursos y la biodiversidad marina y costera es el establecimiento de áreas protegidas marinas (APMs). La definición de la UICN de APMs es “un área de terreno mareal o inter-mareal, junto con las aguas subyacentes y su flora y fauna asociada y sus rasgos históricos y culturales, que ha sido reservada por ley u otros medios efectivos para proteger una parte o todo los ambientes comprendidos en la misma” (Kelleher, 1999). Las áreas protegidas marinas agrupan tipos muy variados de protección: desde zonas de “no extracción” que son esenciales para que se mantengan y recuperen los recursos pesqueros hasta aquellas áreas destinadas al uso múltiple de sus recursos.

Las APMs protegen ecosistemas clave tales como los arrecifes coralinos que no solo son significativos por el valioso papel que juegan como verdaderas guarderías para los peces sino que también generan interés turístico creando fuentes de trabajo. Desafortunadamente la mayoría de las ganancias derivadas del turismo son mantenidas por grandes compañías y no proveen beneficios reales a las poblaciones locales. Creando más APMs de gestión comunitarias se pueden aumentar los beneficios a las poblaciones locales.

Más del 90% del dióxido de carbono (CO₂) a nivel mundial es almacenado en los océanos, que absorben 30% del CO₂ liberado a la atmosfera. Las áreas protegidas marinas, que frecuentemente incluyen ecosistemas de barreras tales como arrecifes coralinos y manglares, también ejercen un efecto mitigador a los daños producidos por desastres naturales, tales como huracanes. Las olas son atenuadas por los arrecifes mientras que los manglares son una barrera rompe vientos muy efectiva reduciendo la erosión de los suelos. Tras examinar la destrucción causada por el Tsunami que afectó el Sudeste Asiático en el 2004 se encontró amplia evidencia que en los lugares donde existían ecosistemas costeros en buen estado de conservación, tales como manglares, los mismos protegieron a la población humana y redujeron el impacto del desastre. Los manglares también absorben contaminantes y son un filtro natural para las aguas, evitando así que muchos contaminantes lleguen al mar.

Cerca del 25% de las pesquerías en los países en vías de desarrollo tiene lugar cerca de arrecifes coralinos y más del 70% de las pesquerías a nivel mundial están en peligro. Diferentes estudios han demostrado que el efecto de desbordamiento derivado de las zonas de “no extracción” en APMs no solo doblan la cantidad de peces sino también su tamaño en un periodo de tiempo relativamente corto. Por ello las APMs, incluyendo en Alta Mar, son esenciales para recuperar la biodiversidad y alimentar la creciente población mundial. También sirven de guarderías y refugios para especies amenazadas tales como ballenas, tortugas marinas, y otras especies; al mismo tiempo protegen una variedad de ecosistemas marinos y toda la rica biodiversidad que sostienen.

A pesar del importante papel que juegan las APMs para la conservación de la biodiversidad y el desarrollo sostenible solo el 1% de los océanos está protegido. El objetivo de la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible y de la Convención sobre Diversidad Biológica de establecer un sistema global representativo de APMs al 2012 está lejos de poder realizarse. Los gestores de APMs enfrentan grandes retos que van desde la falta de apoyo financiero por parte de los gobiernos hasta el antagonismo de las poblaciones locales. Con buenos programas de comunicaciones y concientización, esta tendencia puede ser revertida. Integrando a las poblaciones locales en la protección de áreas marinas facilitará que alcancen un bienestar sostenido y la obtención de beneficios económicos derivados de la pesca y el turismo. Se necesita establecer un sistema efectivo de áreas protegidas marinas para asegurar la recuperación de los océanos, de sus recursos pesqueros, la captura y almacenamiento de CO₂ y la protección costera ante condiciones climáticas adversas. Esto no es una mera cuestión técnica sino una cuestión de supervivencia para el planeta y la humanidad.