El Mar Mediterráneo es una de las vías marítimas con más tráfico del mundo que cuenta con el 15% de la actividad global del transporte marítimo por el número de escalas y el 10% por las toneladas de peso muerto (TPM) de los navíos. En 2006, 13.000 barcos mercantes hicieron 252.000 escalas, un total de 3.800 millones de TPM en los puertos mediterráneos. Alrededor de un 80% de los puertos del Mediterráneo se localizan en el oeste y el centro de la región mediterránea.

La actividad total de navíos dentro del Mediterráneo ha aumentado a un ritmo constante durante los últimos 10 años y se prevé que aumentará más de un 18% durante los próximos 10 años. Está previsto que los tránsitos a través del Mediterráneo aumentarán un 23%. Los estados litorales con costas que limitan el Mediterráneo, son responsables de aproximadamente un 19% (1.400 millones de toneladas) del comercio marítimo mundial, que en 2006 ascendió a 7.500 millones de toneladas.

Tráfico de crudo

El transporte realizado por los petroleros representa la mayor proporción del comercio de los estados del litoral mediterráneo y domina el comercio dentro del Mediterráneo con un poco menos de un 60% de todo el comercio marítimo entre los estados litorales del Mediterráneo.

En 2006, se realizaron 4.224 tránsitos de petroleros cargados en el Mediterráneo, que transportaron unos 421 millones de toneladas de crudo. 457 de estos tránsitos por petroleros llevaban 72 millones de toneladas de crudo de camino entre puertos que no están en el Mediterráneo.

El Mediterráneo es tanto un centro importante de carga como de descarga de crudo. Aproximadamente un 18% de los tránsitos de crudo por vía marítima del mundo se efectúan dentro o a través del Mediterráneo. Los puertos del Norte de África en Libia, Argelia y Túnez, así como el crudo del Golfo Pérsico transportado por Egipto, concentran más del 90% de todo el crudo cargado en el Mediterráneo, e Italia es responsable de casi la mitad de todo el crudo descargado en esta región. El comercio de crudo se concentra alrededor de un grupo relativamente pequeño de puertos de carga y de descarga y de rutas en el oeste y el centro del Mediterráneo. Los embarques de crudo de Novorossiysk a los destinos mediterráneos, los de Sidi Kerir a los destinos y puertos mediterráneos al oeste de Gibraltar, así como las exportaciones del Golfo Pérsico a través del Mediterráneo por el Canal de Suez, dominan las principales vías de tráfico.

Tráfico de de contenedores

El movimiento de contenedores en los 20 puertos más importantes del Mediterráneo ha aumentado más de un 50% durante los últimos cinco años. Para el 2015, Ocean Shipping Consultants prevén que la demanda de movimiento de contenedores en el Mar Mediterráneo y el Mar Negro podría llegar a 83 millones de TEU al año; un aumento del 140% en comparación con el nivel de 2005. Se prevé que la capacidad de los puertos aumentará para satisfacer la demanda.

Riesgos para la biodiversidad

Los riesgos derivados del tráfico marítimo para la biodiversidad marina son los siguientes:

Contaminación acústica por el paso de los barcos;
Barcos abandonados;
Varaduras de barcos;
Pinturas antiincrustantes que contienen tóxicos;
Accidentes de las embarcaciones con los mamíferos marinos;
Vertidos de hidrocarburos;
Emisiones de carbono de los buques;
Emisiones de las máquinas de los buques;
Efectos de aguas residuales, residuos sólidos y vertido de desechos;
Ingestión de bolsas de plástico y otros desechos por los vertebrados marinos;
Introducción de especies por las perturbaciones de embarcaciones marinas;
Trabajos de construcción en los puertos.

Mecanismos legales frente al impacto marítimo sobre la biodiversidad mediterránea

El reto al que se enfrentan los políticos y legisladores internacionales es el diseño de un marco de gobernanza que integre los intereses del transporte marítimo con la protección de la biodiversidad del mar.

El primer paso en el diseño de un marco de gobernanza es la evaluación el marco ya existente de legislación internacional sobre el transporte marítimo para comprobar si consta de la base legal necesaria para proteger la biodiversidad marina. La Convención sobre el Derecho del Mar de 1982 estableció una clara obligación internacional de los estados, incluyendo los estados del pabellón, de proteger el medio marino. En cuanto al transporte marítimo, esta obligación ha sido complementada y reforzada mediante el régimen complejo de Convenios de la OMI así como los convenios regionales. El principal reto es cumplir y hacer cumplir, de forma efectiva, estos instrumentos.

Sin la necesaria puesta en práctica de medidas, el marco legal por sí solo no será suficiente para promover la protección de la biodiversidad marina. La zona marina especialmente sensible (ZMES, PSSA por sus siglas en inglés) creada por la OMI es una medida que se creó específicamente para proteger el medio marino frente a las actividades del transporte marítimo. El aumento del transporte marítimo en el Mar Mediterráneo previsto para la próxima década reafirma la necesidad de que ciertas áreas del Mar Mediterráneo sean declaradas ZMES.

A nivel regional, la Unión Europea (UE) desempeña un papel cada vez más activo para influir en la orientación de la legislación y las políticas sobre la protección del medio marino y el transporte marítimo internacional. En 2006, la Comisión Europea adoptó el Libro Verde de la Unión Europea para una política marítima futura. La esencia del Libro Verde es iniciar un marco de gobernanza de la UE basado en un enfoque holístico e integrado, que incluye la planificación del espacio marino, para la protección de la biodiversidad marina frente a las actividades que conllevan un impacto sobre ella, incluyendo el transporte marítimo.