Mejorar la forma que tienen las sociedades de hacer frente a los riesgos e incertidumbres relacionadas con el agua será decisivo para adaptar el sector hídrico a la mayor variabilidad y cambio climáticos. Una meta clave para la adaptación en el sector hídrico será disminuir la vulnerabilidad de las sociedades y de las personas (en particular las más pobres) frente a esta circunstancia. La Iniciativa del Agua y la Naturaleza de la UICN se enfoca en tres prioridades estratégicas para lograrlo:

1. Disminuir las vulnerabilidades de personas y sociedades a los cambios de tendencias hidro-meteorológicas, a una mayor variabilidad y a eventos extremos
Las inundaciones y sequías constituyen una grave amenaza para las economías nacionales y para el desarrollo sostenible. Gestionar los riesgos y hacer frente a las incertidumbres debidas a estos eventos puede generar beneficios inmediatos para el bienestar de las personas y ayudar a minimizar la pérdida de vidas y el daño a propiedades y a otros bienes. Los grupos más vulnerables dentro de las sociedades deberían recibir una atención especial.

2. Proteger y restaurar ecosistemas que proveen recursos y servicios críticos, hídricos y del suelo
La degradación permanente de recursos hídricos y de tierras amenaza la producción continua de bienes y servicios en ecosistemas de cuencas fluviales. Se requiere con urgencia protección y restauración de ecosistemas de cuencas fluviales para mantener y recuperar las capacidades naturales que sustentan la protección contra la mayor variabilidad climática y eventos extremos.

3. Disminuir la discrepancia entre suministro y demanda de agua.
La demanda de agua en la actualidad supera, o amenaza con sobrepasar, niveles sostenibles de oferta. Las estrategias convencionales para incrementar más la oferta de agua ya no pueden  satisfacer necesidades futuras crecientes, y son incapaces de hacer frente a la incertidumbre que se genera con la mayor variabilidad del clima y con el cambio climático. Se requieren esfuerzos permanentes para disminuir la demanda de agua y para movilizar recursos hídricos no convencionales por medio de políticas, leyes, incentivos y medidas técnicas apropiadas.