Áreas protegidas, un aporte a la reducción de la pobreza

16 May 2011 | News story
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Avances del proyecto de UICN Consolidando la gestión de áreas protegidas como un aporte a la reducción de la pobreza en América del Sur.

Existen pocos estudios que demuestren los impactos de la gestión de las áreas protegidas en las condiciones de vida de la gente que habita dentro o alrededor de éstas; tampoco se ha definido su impacto en el desarrollo local y nacional o cómo pueden contribuir en la adaptación al cambio climático. Al mismo tiempo, existen grandes vacíos de conocimiento sobre aspectos conceptuales y metodológicos para analizar de forma integrada la relación entre la gestión de las áreas protegidas, la pobreza, la gobernanza y el cambio climático y cómo éstos se incorporan en la planificación de las áreas.

El proyecto Consolidando la gestión de áreas protegidas como un aporte a la reducción de la pobreza en América del Sur, busca orientar técnica y socialmente la gestión de las áreas protegidas y el fortalecimiento de capacidades locales y regionales. Además, generar recomendaciones para el desarrollo de marcos legislativos, de política pública y de planificación para sistemas de áreas protegidas de Latinoamérica.

El proyecto se desarrolla en el Chaco, ecorregión de 1.200.000 km2 distribuidos en los territorios de: Argentina (61%), Paraguay (25%), Bolivia (14%) y Brasil (0,1%), donde confluyen la amazonia, los andes y las pampas. Es una zona de gran diversidad biológica, altamente amenazada; el mayor corredor ecológico transfronterizo de América del Sur, por lo tanto, una región prioritaria para la conservación.

El estudio piloto se desarrolla en el Parque Nacional (PN) Defensores del Chaco, en Paraguay, con una superficie de 780.000 has, y en el Parque Nacional y Área de Manejo Integrado (PNAMI) Kaá Iyá del Gran Chaco, con 3.441.115 has, en Bolivia.

En el primer año de ejecución, éstos son algunos de los resultados alcanzados:
1. El diseño de un instrumento metodológico que orienta la inclusión y la comprensión de los temas de pobreza, cambio climático y gobernanza en la gestión de áreas protegidas. Éste combina los enfoques y los principios de gestión de riesgo, manejo ecosistémico y gobernanza. Los indicadores y variables definidos, así como el procedimiento de concertación realizado con los actores locales para el desarrollo de la investigación garantizan que esta metodología sea replicable en diferentes contextos geográficos, culturales e históricos, ofreciendo respuestas a requerimientos particulares en la gestión de cada área protegida.
El texto puede ser descargado en el vínculo:
http://rlc.fao.org/es/tecnica/parques/revsita/pdf/est07.pdf

2. El diagnóstico del estado actual de conservación, gobernanza, pobreza y vulnerabilidad ante el cambio climático del PNAMI Kaa Iya y el PN Defensores del Chaco
Con base en el análisis multitemporal de información de los últimos 25 años, se determinó que las dos áreas protegidas se encuentran en buen estado de conservación. Los estudios concluyeron que la tasa de cambio de cobertura vegetal es mínima al interior de las áreas, fluctúa entre 0.014 % y 0.050% para el Kaa Iya y de 0.2% a 0.7% en Defensores del Chaco.]

Preocupa el grado de transformación de los ecosistemas naturales en la zona externa de los parques, donde la velocidad de antropización no solo se ha incrementado sino que se ha acelerado especialmente desde 2005, pasando de 0.6% a 3.8% entre 1986 y 2005 en el PN Defensores del Chaco y de 0.8% a 8.3% en el Territorio Comunitario de Origen (TCO) Isoso y de 4.2% a 9.2% en el TCO Parapitiguasu en la zona de influencia del PNAMI Kaa Iya.
Las principales amenazas a la conservación de la biodiversidad son: la ampliación de la frontera agrícola y ganadera, la expansión de agro combustibles, fenómenos especulativos del mercado de tierras, procesos de colonización, sobre explotación y canalización del recurso hídrico superficial -en una zona caracterizada por el déficit hídrico-. Todas estas, originadas por las expectativas que levantan los megaproyectos regionales que dinamizan la construcción de vías, exploración y explotación de hidrocarburos, entre otros.

Los resultados y la continuidad de los nuevos tipos de gobernanza son afectados por el escaso desarrollo conceptual y operativo de la definición de comanejo, deficiencias en el diseño, la concertación y la evaluación de su efectividad; así como fallas de comunicación que inciden en el relacionamiento entre los diferentes actores. A esto se suma el impacto por la demora en procesos nacionales de descentralización estatal, reforma o formulación de legislación y políticas públicas.

En cuanto al cambio climático, el conocimiento y la preparación para enfrentarlo es mínimo, tanto en actores comunitarios como en institucionales. La percepción local sobre el fenómeno se basa en los drásticos cambios en la temporalidad e intensidad de la sequía, que ha afectado la producción agropecuaria y por tanto la seguridad alimentaria. De igual manera, en la disminución del recurso hídrico, también provocada por el represamiento de agua para sistemas productivos de monocultivo, construcción de vías, entre otros.

Con el proyecto fue posible determinar que las áreas protegidas en estas regiones marginales sí contribuyen a la reducción de la pobreza, pues cumplen tres papeles fundamentales:
1. Servir de sumidoras de recursos naturales y abastecedoras de servicios ambientales esenciales, que son utilizados en primera instancia en la zona de influencia del área protegida por las comunidades locales.
2. Facilitar procesos de inversión y presencia institucional de organizaciones no gubernamentales y de entidades encargadas de prestación de servicios básicos.
3. Fortalecer o generar procesos de capacitación institucional y comunitaria.

Las áreas protegidas per se no reducen la pobreza. Es indispensable también la coordinación interinstitucional, la complementariedad de competencias, el trabajo sinérgico entre la sociedad civil y el Estado, el trascender de proyectos puntuales a procesos integrales de conservación, en los cuales el bienestar y la participación de las comunidades locales sean uno de los pilares para el logro de la sostenibilidad ambiental.

En el segundo año de ejecución del proyecto, se propondrán ajustes a los instrumentos de planificación de las áreas protegidas que permitan mejorar la gobernanza de los dos parques.

Socios del proyecto: Alcaldía de Charagua, CABI, Fundación de Conservación del Chaco Boliviano -FCBC-, SEAM, SERNAP y WCS Bolivia.

Financiador: Organismo Autónomo Parques Nacionales –OAPN- del Ministerio de Medio Ambiente, y Medio Rural y Marino de España.
 


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