Sudamérica prepara un plan para proteger sus pastizales templados

25 March 2010 | News story

Con la Declaración de Bariloche sobre pastizales templados, firmada durante el VI Congreso Conexión del Hemisferio Sur en febrero pasado, se reafirma la importancia de la conservación y el uso sustentable de estos ecosistemas.

Los pastizales templados ocupan el 13% de la superficie terrestre de América del Sur. A pesar de su enorme importancia por proveer alimento, contener una gran riqueza biológica, cumplir un papel clave en las economías nacionales, ser el medio de vida de muchas poblaciones y el hogar de comunidades ancestrales, su grado de protección es mínimo.

Cuando hablamos de pastizales sudamericanos nos referimos a un grupo amplio y diverso de ecosistemas: las pampas y campos de Argentina, Uruguay, Brasil y una zona de Paraguay; la estepa patagónica argentina y chilena; las punas de Argentina, Bolivia, Chile y Perú y los páramos de Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela.

En el caso de los pastizales pampeanos, menos del 1% está conservado dentro de un área protegida, el resto está transformado a otros usos o deteriorado. “La situación es preocupante”, asegura Pablo Herrera, de Fundación Vida Silvestre Argentina (FVSA). “Históricamente esta región ha sido colonizada por su cercanía a los puertos del Río de la Plata. Se trata de zonas muy pobladas, con actividades de agricultura y ganadería que alteran el uso de la tierra. En los últimos años, este proceso se ha intensificado, especialmente por la producción de soya”.

Del área que ocupa la estepa patagónica, apenas entre un 3% y 5% está protegido. Este ecosistema es y ha sido objeto de una intensa degradación causada principalmente por sobrepastoreo. Adicionalmente, la actividad hidrocarburífera y la construcción de infraestructura generan impactos puntuales pero muchas veces difíciles de revertir. Carlos Fernández, de The Nature Conservancy (TNC), afirma que el problema se agrava debido a “la falta de incentivos para el pastoreo sostenible y a que, por la escasez de recursos económicos, la conservación de la estepa no es una prioridad en Argentina”, donde se encuentra la mayor parte de este ecosistema.

La puna está igualmente amenazada por las actividades agrícolas, ganaderas y mineras; así como por su bajo nivel de protección, que apenas alcanza el 9%. Evelyn Taucer, miembro de la Comisión de Manejo Ecosistémico de la UICN, resalta la amenaza del cambio climático, “que provoca inundaciones, sequías y granizadas que afectan a estas áreas”.

El páramo tiene el mayor nivel de protección, con un 43% de su superficie incluido en áreas protegidas. Aun asi, su degradación es el resultado de una combinación de presiones humanas, que incluyen: agricultura intensiva, ganadería extensiva, quemas repetidas y minería. Ricardo Agudelo, del Ministerio de Ambiente de Colombia, comenta que “la proyección de cambios de temperatura, significa también una amenaza muy clara a la conservación de los páramos, por lo que son necesarias acciones oportunas”.

La conservación y el uso sostenible de los pastizales sudamericanos es una prioridad para la UICN. Por ello, desde junio de 2008 la Oficina Regional para América del Sur fue incluida en una iniciativa mundial que busca promover la creación y/o el manejo efectivo de áreas protegidas representativas del bioma, y el uso amplio de prácticas de manejo sustentable más allá de los límites de las áreas protegidas.

“El reto es grande, pues ahora los pastizales templados viven una dicotomía entre lo urgente y lo importante: enfrentar la crisis económica mundial y las grandes presiones internacionales que nos otorgan el papel de productores agrícolas primarios, versus la importancia de conservar estos ecosistemas”, asegura Andrea Michelson, de UICN-Sur.

Pero al mismo tiempo, las oportunidades de mejorar el nivel de conservación de este bioma son interesantes. “Solo Argentina tiene una extensión de 160 millones de hectáreas de pastizales naturales, divididas en cuatro ecorregiones; hay muy pocos lugares en el mundo donde existe la oportunidad de aplicar estrategias a una escala tan grande”, destaca Carlos Fernández.

“Se necesita difundir qué son los pastizales, su valor y por qué debemos conservarlos. Normalmente tenemos un sesgo hacia la conservación de áreas tropicales, con énfasis en los bosques; cuidar los pastizales parece no tener importancia porque pensamos que los mismos agricultores y ganaderos lo van a hacer. Muchos piensan, inclusive, que en ellos no existe una alta diversidad”, dice Evelyn Taucer.

La Declaración de Bariloche sobre Pastizales Templados, firmada en el marco del simposio Progreso en la conservación y el manejo sustentable de los pastizales templados nativos del Hemisferio Sur, enfatiza la importancia de este ecosistema, con gran potencial para mitigar los efectos del cambio climático a través de la captura y acumulación de carbono, un beneficio que no ha sido suficientemente comprendido o explorado.

Así, los firmantes solicitaron a las partes del CDB, que se reunirán en octubre próximo en Nagoya, Japón adoptar medidas e incluir objetivos específicos para proteger los pastizales templados en el marco del Plan Estratégico revisado y actualizado del Convenio.

También recomendaron aumentar los fondos disponibles para la conservación y el manejo sustentable de los pastizales templados a través del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF).

Según Andrea Michelson, del Programa de Áreas Protegidas de la UICN-Sur, con esta declaración se busca que todos los actores involucrados se comprometan a reducir la degradación y hacer un uso amigable de estos ecosistemas”.

El simposio Progreso en la conservación y el manejo sustentable de los pastizales templados nativos del Hemisferio Sur, fue organizado por la Iniciativa de Conservación de Pastizales Templados (TGCI, por sus siglas en inglés) de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Más información: andrea.michelson@iucn.org ; pastizalestemplados@iucn.org