Deforestación y degradación

La deforestación y la degradación de los bosques, genera emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Estas provienen, no sólo del cambio de uso del suelo y la tala de árboles, sino también de la utilización de fuego y de maquinaria que consume combustibles fósiles y fertilizantes, ricos en nitrógeno, para actividades agrícolas y ganaderas.

Estimaciones del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (2007), indican que la deforestación contribuye con un 15% a 20% de las emisiones globales de GEI. Tal como se observa en la figura, la mitad de la deforestación global neta se concentra en Brasil e Indonesia.
 

Emisiones de GEI por actividades forestales y de cambio de uso del suelo (2000)

Emisiones de GEI por actividades forestales y de cambio de uso del suelo (2000)

Fotografía: Earth Trends, 2008


Según datos de la FAO (2007), en América del Sur se deforestan alrededor de 4 millones de hectáreas anualmente, una tendencia difícil de revertir debido a que la mayoría de países carece de instituciones y capacidades suficientes para hacerlo. Las causas de la deforestación suelen ser socioeconómicas. La expansión de la agricultura es la principal; seguida por la construcción de infraestructura y la extracción de madera. Estos factores suelen combinarse, pero la situación se agrava aún más por un elemento adicional, la débil gobernanza forestal. En el caso de la Amazonía, sobresale la construcción de carreteras y otras obras de infraestructura como causas importantes.