Adaptación al cambio: un enfoque natural

29 October 2009 | News story

Los impactos del cambio climático ya están siendo percibidos tanto por las personas como por el entorno en todo el mundo y la tendencia es que dicho efecto sea cada vez más acusado. Los niveles del mar están aumentando, lo cual entraña una situación de grave peligro para países y áreas costeros. La cada vez mayor virulencia de los temporales lleva consigo inundaciones y desprendimientos de tierra devastadores. Del mismo modo, también se están acentuando las sequías.

Si bien las naciones ricas pueden intentar ‘comprar’ protección en forma de soluciones específicamente diseñadas a tal efecto, las personas económicamente desfavorecidas que habitan en los países en vías de desarrollo, y que sufren los escollos inherentes al cambio climático, se encuentran en la apremiante necesidad de adoptar soluciones eficaces, accesibles y al alcance de su bolsillo. Una de estas soluciones, que ya se está aplicando actualmente, consiste en recurrir a la conservación y la gestión de los recursos naturales.

La conservación y la gestión de los recursos naturales pueden contribuir a una mejor adaptación de las personas a las alteraciones climáticas. Los mangles y humedales pueden servir de barreras naturales frente a las condiciones climáticas extremas y de ayuda a la hora de regular las inundaciones. Con frecuencia, el coste de mantenimiento de estos amortiguadores naturales es menor y, en determinadas circunstancias, dichos mecanismos pueden resultar tan eficaces como las construcciones artificiales, como por ejemplo los diques o las paredes de hormigón. La aplicación de conocimientos locales acerca de las variedades de cultivos en la gestión de suelos agrícolas y la salvaguarda de los diversos paisajes pueden contribuir a garantizar el suministro de alimentos en determinadas situaciones. Los ecosistemas en buen estado ofrecen una gama adicional de servicios naturales en interés del bienestar de las personas, como por ejemplo el suministro de alimento, agua limpia, cobijo, leña, fibra y medicinas.

La gestión, conservación y restauración sostenibles de los ecosistemas encaminadas a mantener el suministro de servicios que permitan a las personas adaptarse al cambio climático se conoce como adaptación basada en ecosistemas. Este enfoque parte de los conocimientos tradicionales, genera diversos beneficios sociales, económicos y culturales y, por último, contribuye a la conservación de la biodiversidad. En vistas de la reunión de las Naciones Unidas sobre cambio climático, que se celebrará en Copenhague en el mes de diciembre, la UICN y sus miembros están centrando su actividad en garantizar que el nuevo acuerdo internacional sobre cambio climático reconozca el papel de los ecosistemas en la mejora del bienestar de las personas a tenor del presente contexto medioambiental.

En la segunda parte del bloque que dedicamos, durante tres meses, a consideraciones en materia de cambio climático, analizaremos el modo en que comunidades de todo el mundo potencian su capacidad de recuperación ante la variedad de situaciones desafiantes valiéndose, principalmente, de la infraestructura natural. Veremos cómo la experiencia recabada se aplica a políticas de ámbito internacional con el fin de asegurar que las soluciones basadas en la naturaleza ocupan un lugar capital en los esfuerzos destinados a combatir el cambio climático en el contexto internacional.