Decisiones intelegentes

31 December 2009 | News story
1 CommentaireWrite a comment

Si tomamos las decisiones correctas ahora sobre cómo adaptarnos al cambio climático, podremos restaurar y hasta enriquecer la biodiversidad, señala Robert Watson.

Cuando se menciona a la biodiversidad en el contexto del cambio climático, suele ser en referencia al efecto devastador que nuestro clima cambiante tendrá en las especies que componen la vida en nuestro planeta, tal como la conocemos. Desde la Evaluación de Ecosistemas del Milenio hasta el Grupo Ad-hoc de Expertos Técnicos en cambio climático y biodiversidad del Convenio sobre la Diversidad Biológica, no pasa más de una semana sin que una nueva investigación muestre cómo un medio ambiente más caluroso dañará la biodiversidad.

No obstante, cada vez es más evidente que esta no es toda la historia. Que al ir aceptando los cambios que debemos hacer para adaptarnos a un clima cambiante, las consecuencias para la biodiversidad son mucho menos claras de lo que habíamos pensado originalmente.

Para empezar, las cosas que hacemos para adaptarnos a los impactos adversos del cambio climático podrían tener resultados positivos y negativos para la biodiversidad y los servicios de los ecosistemas. El balance variará de especie a especie y de ecosistema a ecosistema, pero en gran medida dependerá del enfoque preciso que se adopte y del modo en que se apliquen las estrategias. Sin embargo, en la mayoría de los casos, debería ser posible disminuir los impactos negativos y hasta aumentar los impactos positivos, reduciendo al mínimo las compensaciones y las amenazas a la biodiversidad. Por ejemplo, las actividades de adaptación pueden restaurar ecosistemas fragmentados o dañados y ayudar a restablecer procesos vitales como el caudal de agua o la polinización para mantener las funciones del ecosistema. Lejos de ser un caso insalvable entonces, si miramos a la adaptación desde esta perspectiva, podremos verla como una oportunidad para hacer cuanto se pueda por enriquecer la biodiversidad.

Sin embargo, la biodiversidad no es un simple espectador en nuestro clima cambiante; también tiene un rol vital que cumplir en apoyar nuestra adaptación. Por ejemplo, los ecosistemas costeros pueden ayudar a reducir el riesgo de inundaciones causadas por mareas de tormenta y un paisaje agrícola diverso puede apoyar la productividad en condiciones de clima cambiante. En lugar de pensar en construir diques, o desarrollar nuevos cultivos que crezcan en condiciones diversas, usar estos ecosistemas naturales como parte de una estrategia de adaptación resultaría más económico, y ofrecería genuinos beneficios derivados para el medio ambiente, además de beneficios sociales, económicos y culturales para las comunidades locales. También podrían resultar más asequibles para las comunidades rurales o pobres que los enfoques basados en obras de infraestructura e ingeniería.

No obstante, será importante recordar que los propios ecosistemas de los que nos valdremos para ayudarnos a afrontar el cambio climático en estas situaciones, ya están expuestos a grandes presiones a raíz del cambio climático. Si vamos a apoyarnos más en ellos, deberemos pensar en cómo aumentar su capacidad de adaptación para no empujarlos hacia límites ambientales inaceptables o hasta peligrosos.
Para hacerlo, debemos procurar reducir cualquier presión ambiental que no esté relacionada con el cambio climático, como la pérdida de hábitat y la fragmentación, la presencia de especies invasoras o la ausencia de insectos polinizadores. También deberíamos adoptar prácticas de conservación y uso sostenible para aumentar aún más la capacidad de recuperación de los ecosistemas.

Este enfoque de la adaptación no estará libre de riesgos o consecuencias; también debemos considerar los riesgos, las repercusiones de largo plazo y los efectos totales del enfoque de modo tan completo como lo haríamos con cualquier otro plan de adaptación. También habrá compensaciones. Un enfoque de la adaptación basado en el ecosistema implicará gestionar los ecosistemas para que ofrezcan determinados servicios por encima de otros, dando prioridad a ecosistemas y especies que tengan una importancia ecológica, social o económica especial.

Si deseamos hacer frente al cambio climático y mejorar nuestro ambiente natural, será fundamental comprender las relaciones entre especies, ecosistemas y servicios diferentes, y paralelamente dar cuenta del valor de la biodiversidad y el ecosistema que sustenta. Los servicios del ecosistema contribuyen a la economía con su oferta de bienes (como alimentos) que se pueden comprar y vender, y servicios (como agua limpia) que tendrían un costo si se obtuvieran de otro modo. Puesto que los economistas suelen tratarlos como externalidades, su verdadero valor rara vez se refleja en la toma de decisiones. No obstante, se han desarrollado muchas metodologías para estimar de manera más eficaz el valor de mercado y ajeno al mercado de los servicios de los ecosistemas. Utilizarlos en contextos como el enfoque de ecosistemas que está desarrollando y aplicando el Departamento deMedio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales del Reino Unido, permitiría que los costos verdaderos de nuestro medio ambiente queden reflejados en las decisiones, inclinando indudablemente la balanza en favor de salvaguardar y enriquecer la biodiversidad.

La amenaza que representa el cambio climático es seria y afectará nuestros ecosistemas de maneras complejas y de largo alcance. Pero tenemos opciones en cuanto a las cosas que hacemos para afrontar estos cambios. Si optamos por las opciones correctas, no solo la biodiversidad ocupará el lugar central en nuestra toma de decisiones, sino que el verdadero valor de los servicios de nuestros ecosistemas se verá reflejado en ellas. En muchos casos, si elegimos la forma correcta de hacer frente al cambio climático, lograremos salvaguardar y hasta enriquecer la diversidad de vida que nos rodea.

El Profesor Robert Watson es Asesor Científico Principal del Departamento de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales del Reino Unido. Anteriormente ocupó el cargo de Científico Principal y Asesor Principal para el Desarrollo Sostenible en el Banco Mundial y ha ocupado cargos de alto nivel en la NASA y la Casa Blanca.


Commentaires

1 Commentaire
1 IC RA
Hola, Soy ing. agronoma y vivo cerca de la Cienaga grande de santa marta en colombia. Tenemos una fundacion que apoya proyectos municipales para la conservacion del complejo lagunar de la zona y nos gustaria apoyo para enfocar acertadamente los proyectos futuros. Nos gustaria establecer comunicación
February 17, 2010 - 17:37
Commentaires
  • 1-1
  • 1
Write a comment

600 CHARACTERS LEFT

captcha