Doctora Naturaleza

19 December 2009 | News story

Con la pérdida de la diversidad vegetal y animal, perdemos la oportunidad de descubrir nuevos medicamentos que podrían poner al fin a los padecimientos de millones de personas y ahorrar miles de millones de dólares cada año a las economías nacionales.

El inmenso potencial de la naturaleza se conoce desde hace mucho tiempo; más de 70.000 especies de plantas se utilizan en la medicina tradicional y moderna. La aspirina se derivaba originariamente de la salicina, extraída del sauce. Se han elaborado medicamentos anticancerígenos a base de la planta vinca rosa, y diversos grupos de animales, de los osos polares a los tiburones, brindan importantes modelos de investigación que pueden ayudarnos a conocer mejor las enfermedades y a luchar contra ellas.

Los osos polares se han convertido en figuras emblemáticas en los debates acerca de los impactos del cambio climático, pero poca gente conoce su potencial para la medicina. En el momento de la hibernación, tienen en su corriente sanguínea compuestos que pueden contribuir a prevenir y tratar la osteoporosis, un grave problema de salud pública. Antes de la hibernación, se vuelven obesos comiendo grasa de foca, pero no contraen diabetes de tipo 2, como es generalmente el caso en los humanos obesos. Estas propiedades deben estudiarse en estado silvestre, lo que será imposible si perdemos a los osos polares.

Los caracoles cónicos, un amplio grupo de caracoles depredadores, se defienden y matan a sus presas disparando dardos tóxicos. Estas toxinas suministran nuevos compuestos importantes para la medicina; uno de ellos sirve para la preparación de un analgésico considerado como mucho más potente e inocuo que la morfina. Los caracoles cónicos tienen más potencial farmacológico que cualquier otro grupo de organismos; ahora bien, viven en arrecifes coralinos amenazados por el cambio climático en distintas regiones del mundo.

Los anfibios también pueden ser útiles para la medicina. Las sustancias químicas que contienen pueden servir para la elaboración de nuevos analgésicos y medicamentos para tratar la hipertensión arterial. La piel de la rana mono sudamericana desarrolla potentes antibióticos que atacan a las bacterias y hongos, inclusive algunos infecciosos para las personas con inmunodeficiencia, como las afectadas por el VIH/SIDA. Ahora bien, más de un tercio de las especies conocidas de anfibios están amenazadas de extinción.

Es obvio que los ambientalistas y científicos de una amplia gama de disciplinas deben trabajar conjuntamente y convencer al público de que la salud humana depende en última instancia de la salud de nuestras especies y ecosistemas.

Más acerca de los vínculos entre biodiversidad y salud humana en un número reciente de la revista de la UICN Conservación Mundial.