¿El paraíso recobrado?

22 December 2009 | News story

Trabajando con la naturaleza, podemos adaptarnos a los impactos del cambio climático

Pensar en las costas de Indonesia, Tailandia o Malasia evoca comúnmente un cielo azul, playas doradas, un cálido mar color turquesa. Casi nunca nos acordamos de que estos lugares sinónimos de vacaciones de sueño, que se cuentan entre los más vulnerables a los impactos del cambio climático, están expuestos a graves tormentas, inundaciones, erosión e invasión de agua salada.

Los impactos crecientes del cambio climático nos recuerdan, con frecuencia cada vez mayor, que la naturaleza puede causar terribles peligros. Pero la naturaleza, con igual frecuencia, puede aportarnos soluciones eficaces para contrarrestarlos. Determinados ecosistemas, como los manglares y los arrecifes coralinos, por ejemplo, protegen a las zonas costeras y sus poblaciones contra los impactos del cambio climático. Los manglares, gracias a la fuerza de arrastre de sus raíces y tallos, son capaces de limitar la energía y el tamaño de las olas que golpean a las costas siete veces más que las playas sin vegetación.

Para aprovechar el enorme potencial de la naturaleza, Wetlands International, la UICN, el WWF y otras organizaciones dedicadas al medio ambiente están implementando el Programa Costa Verde (Green Coast) de restauración y manejo de los ecosistemas costeros dañados en Indonesia, Sri Lanka, India, Tailandia y Malasia. Además de suministrar apoyo financiero y técnico, Costa Verde emprende proyectos de plantación de vegetación costera con las poblaciones locales. De este modo, éstas pueden mejorar sus medios de subsistencia y aumentar su resiliencia a los impactos del cambio climático.