Oportunidades desperdiciadas

07 April 2009 | News story

Con la acelerada pérdida de la biodiversidad, estamos dejando pasar oportunidades únicas para comprender las enfermedades humanas y luchar contra ellas, afirma Eric Chivian.

En la década de los ochenta, junto con otros tres profesores deHarvard, ayudé a formar una organización llamada la Asociación Internacional deMédicos para la Prevención de la Guerra Nuclear, grupo que en 1985 ganó el Premio Nobel de la Paz. La contribución más importante de las decenas de miles de médicos que integraron esta federación fue ayudar a las personas a entender cuán catastróficamente destructiva puede ser una guerra nuclear. Lo hicimos explicando el aspecto científico, abstracto y técnico, de las explosiones de las armas nucleares en términos concretos sobre la salud humana con los que la gente podía relacionarse y, en consecuencia, considero que hemos ayudado a cambiar la opinión pública y quizás hasta la política pública.

Pero, con los daños provocados por el hombre al medio ambiente global, como el cambio climático y la pérdida de biodiversidad, el nivel de complejidad es de un orden de magnitud mayor; los cambios ocurren lentamente y a escala mundial. Por lo tanto resulta esencial que los médicos y los profesionales de la salud pública ayuden al público a comprender las dimensiones humanas de la degradación ambiental.No tenemosHiroshimas oNagasakis para usar comomodelos. Y la tarea se complica mucho más porque la mayoría de las personas tiene una confusión fundamental acerca del medio ambiente: que de algún modo estamos separados de él; que podemos degradar los océanos, la atmósfera y los suelos, y de paso perder incontables especies, como si esto no tuviese absolutamente ningún efecto en nosotros. Considero que esta percepción es el fondo de la crisis ambiental mundial, y es la razón por la que más de cien de los científicos más destacados pasaron los últimos siete años trabajando en el libro Sustaining Life: How Human Health Depends on Biodiversity, para ayudar a las personas a comprender nuestras conexiones íntimas con la naturaleza, para dejar en claro que no tenemos otra opción que proteger el mundo natural. Debemos hacerlo porque nuestra salud y nuestra vida dependen de ello.

Hay muchas formas en las que nuestra salud depende de unmedio ambiente saludable -sobre todo de una biodiversidad y ecosistemas sanos- a través del control de la propagación de enfermedades infecciosas y de especies invasoras, y la provisión de aire y agua limpios, además de medicinas. Pero quizás uno de los argumentos más poderosos en favor de salvaguardar la biodiversidad es el que describe su papel en la investigación médica y como fuente de nuevos medicamentos. Son más de 70 000 las especies de plantas que se usan con finesmedicinales, sea en lamedicina tradicional o la moderna. La aspirina se derivó originalmente de la salicina, extraída del sauce blanco. Algunas drogas que combaten el cáncer tuvieron su origen en la planta pervinca roja o de Madagascar y muchos grupos de animales como los osos y los tiburones constituyen modelos de investigación importantes que pueden ayudarnos a comprender y combatir las enfermedades.

Los osos polares se han convertido en figuras emblemáticas en las discusiones sobre lo que podemos perder con el cambio climático, pero rara vez se menciona su valor médico. Durante la hibernación, los osos polares están básicamente inmóviles, y sin embargo no desarrollan osteoporosis, que afecta a cualquier otro mamífero, incluido el ser humano como resultado de una inmovilidad prolongada. La osteoporosis constituye un gran problema de salud pública para los ancianos, causa más de 70 000 muertes cada año solo en los Estados Unidos, y cuesta a la economía unos 18 000 millones de dólares anuales en costos directos de atención de salud y pérdidas de la productividad. Los osos en hibernación tienen en su caudal sanguíneo compuestos que algún día nos permitirán prevenir y tratar esta enfermedad. Antes de hibernar, los osos polares se alimentan de grasa de foca hasta volverse tremendamente obesos, pero no desarrollan diabetes tipo 2, como tendemos a hacer los humanos cuando somos obesos. Esto tampoco se comprende claramente, pero debemos estudiarlos en estado silvestre. Sin embargo, si los osos polares desaparecen perderemos esta oportunidad. La diabetes tipo 2 relacionada con la obesidad es prácticamente una epidemia en los Estados Unidos y afecta a casi el 5% de la población, provocando la muerte de alrededor de un cuarto de millón de personas cada año.

Los caracoles cono son un grupo grande de caracoles depredadores que se defienden y matan a su presa disparándoles un arpón con veneno. Se cree que hay alrededor de 700 especies de caracoles cono y se calcula que cada una de ellas produce entre 100 y 200 compuestos tóxicos distintos. Los investigadores han estudiado a fondo estas toxinas con el fin de encontrar nuevas medicinas. Solo se han estudiado detalladamente unas seis especies y cerca de cien toxinas y se han encontrado varios compuestos nuevos importantes. Ya se ha producido uno de ellos en versión sintética como analgésico y se está comercializando como Prialt, usado para el tratamiento del dolor crónico severo que no responde a los opiáceos. La morfina ha sido nuestro analgésico más eficaz, pero Prialt es mil veces más potente, y lo que es más importante, no causa adicción, ni tolerancia (punto en que se necesita más medicación para lograr el mismo efecto). El uso de analgésicos potentes provenientes de los caracoles cono que no causan tolerancia es trascendental para la medicina, equivalente en algunos aspectos al descubrimiento de la penicilina. Algunos consideran que los caracoles cono podrían ofrecer más oportunidades de obtener medicinas importantes que cualquier otro grupo de organismos. Y sin embargo, viven en arrecifes de coral que están amenazados por el calentamiento global en todo el mundo.

Más de un tercio de todas las especies de anfibios se encuentra amenazado con la extinción, sin embargo, los anfibios contribuyen a la medicina humana de muchas maneras. A modo de ejemplo, la rana australiana encontrada en el sudeste del país, se defiende de las picaduras de insectosmediante la secreción por la piel de una goma pegajosa de base proteica que se endurece en segundos y atrapa a los insectos, aún en medio de una fuerte lluvia. Esto se está adaptando para la reparación quirúrgica de distintos tipos de tejido humano, en los casos en que se necesita un adhesivo fuerte, flexible y poroso. Las gomas sintéticas son lo suficientemente fuertes, pero por lo general son tóxicas y quebradizas y no permiten el intercambio de gases y fluidos necesarios para la cicatrización. La mayoría de las gomas biológicas, por ejemplo las obtenidas de proteínas como la albúmina, no son lo suficientemente fuertes como para reparar los tejidos que están sujetos a fuerzas cortantes, como los cartílagos rotos de la rodilla.

Debemos dar mayor difusión a estos ejemplos, a fin de encauzar la formulación global de políticas por el camino correcto. Los ambientalistas y los profesionales de la salud pueden formar, y están empezando a hacerlo, una alianza eficaz para iniciar el proceso. Los científicos especializados en una amplia gama de disciplinas, de los países industrializados y en desarrollo por igual, deben trabajar juntos para convencer a las personas, en particular a quienes tienen poder decisorio, que el ser humano es una parte integral de la naturaleza y que nuestra salud depende en última instancia de la salud de sus especies y del funcionamiento natural de sus ecosistemas. Esperamos que formulen políticas innovadoras y equitativas basadas en conocimientos científicos sólidos que apunten a conservar la biodiversidad y promover la salud humana para las generaciones futuras.


El Dr. Eric Chivian es director del Centro para la Salud y el Medio Ambiente Mundial de la Facultad de Medicina de Harvard. Es co-autor del libro Sustaining Life: How Human Health Depends on Biodiversity publicado por Oxford University Press.