Montañas que se derriten

10 October 2009 | News story

Nick Hunt explora lo que el cambio climático puede deparar a una región ya asolada por los conflictos.

El nombre Cachemira conjura invariablemente dos imágenes muy diferentes. La primera es la de un paraíso verde enclavado en el Himalaya, famoso por sus manzanas, albaricoques, azafrán y las casas flotantes Raj-era que se mecen apaciblemente en el lago Dal de Srinagar. La segunda es la de un infierno devastado por las guerras, dividido entre India y Pakistán, fuente de antipatías y conflictos sin fin entre los dos estados provistos de armas nucleares. En la actualidad, una tercera imagen se abre paso, la de una región que muy pronto sentirá el impacto frontal del cambio climático que tendrá enormes repercusiones para la población y su medio ambiente.

Los glaciares que riegan el valle de Cachemira, al igual que los glaciares a lo largo y ancho de la cordillera del Himalaya, se están derritiendo a una velocidad sin precedentes. Las montañas del Himalaya contienen el mayor depósito de agua dulce fuera de los casquetes polares, alimentando ríos de los que dependen cerca de dos mil millones de personas. No obstante, a pesar de la enormidad de la amenaza, o quizás debido a que sencillamente es demasiado abrumadora, los gobiernos de los países del AsiaMeridional están haciendo muy poco en el ámbito de la mitigación. En el caso de Cachemira, plagada de conflictos, esta falta de preparación es particularmente pronunciada. Hasta hace muy poco, la inestabilidad política de la región impidió a los científicos seguir de cerca el retroceso de los glaciares, lo que resulta esencial para formular una respuesta al cambio ambiental en el futuro.
 

Las montañas del Himalaya contienen el mayor depósito de agua dulce fuera de los casquetes polares, alimentando ríos de los que dependen cerca de dos mil millones de personas.

"Hay una escasez de información en la India", señala el Profesor Syed Hasnain del Instituto de Energía y Recursos (TERI). "No contamos con datos sobre la temperatura, humedad, precipitaciones, gases de efecto invernadero o la 'nube marrón asiática' [la densa capa de humo y niebla que se desplaza por el sur de Asia y que podría ser un factor de la elevación de las temperaturas]. Varios modelos sugieren que esto genera calor, pero debemos establecer un vínculo científico."

En agosto de 2008 fui con Hasnain a visitar el glaciar Kolahoi, situado a unos cuantos kilómetros de la Línea de Control que separa la Cachemira controlada por la India de la controlada por Pakistán. El propósito de la expedición fue evaluar la idoneidad del glaciar para su inclusión en un índice de glaciares de referencia que se extienden por el Himalaya de este a oeste, parte de una tentativa que debió haberse dado mucho antes para observar el ritmo de deterioro en la cordillera. Luego de dos días a pie por un difícil terreno montañoso, lo que descubrimos fue aún más sombrío de lo esperado. La zona de acumulación del glaciar, donde la nieve se compacta para formar hielo nuevo, parece haberse convertido casi íntegramente en zona de ablación, lo que significaría que ha entrado en un estado de derretimiento irreversible. Según los habitantes de la aldea cercana de Aru, en 1985 el extremo más bajo del glaciar se adentraba casi un kilómetro más por el valle.

La principal preocupación es la formación de grandes lagos inestables de agua derretida que pueden desbordarse súbitamente y asolar las poblaciones que se encuentran aguas abajo.

"Esa es la principal fuente de agua para Cachemira", manifiesta el Dr. Ghulam Jeelani de la Universidad de Cachemira, que nos acompañó en la expedición. "Si glaciares como el Kolahoi desaparecen, Cachemira podría pasar de ser una zona rica en agua a una que sufra de estrés por falta de agua." De continuar el actual ritmo de deterioro, Jeelani opina que este glaciar en particular podría desaparecer en apenas diez años.

El Kolahoi en sí podría estar condenado, pero al estudiar su deterioro TERI obtendrá información sumamente necesaria acerca de por qué se están derritiendo los glaciares, y lo que se puede hacer para contrarrestar los efectos. Aunque este caso corresponde a un patrón general de retroceso de glaciares en todo el Himalaya, la glaciología es un asunto complicado, y se deben tomar en cuenta muchos factores climáticos locales antes de poder predecir con exactitud los impactos futuros en el medio ambiente.

Por el momento, solo podemos conjeturar lo que le deparará el futuro a Cachemira, basados en contextos en otras partes del Himalaya. La principal preocupación es la formación de grandes lagos inestables de agua derretida que pueden desbordarse súbitamente y asolar las poblaciones que se encuentran aguas abajo. Estas inundaciones repentinas de lagos glaciales han ocurrido con frecuencia en Bután y Nepal. Hasnain estima que inicialmente algunos ríos de la India podrían aumentar su caudal hasta en 30%, provocando inundaciones generalizadas, seguidas de una severa escasez de agua a medida que desaparecen los glaciares que los alimentan. Esto tendría un enorme impacto en los sistemas hídricos de Cachemira, y el costo humano sería inmenso si desaparecieran los fértiles campos y huertas del valle. En cuanto a la geopolítica, es imposible decir de qué modo el cambio climático podría afectar el conflicto de difícil solución en la región, pero expertos como Dirk Messner del Instituto Alemán de Desarrollo han señalado que AsiaMeridional es una zona de graves conflictos potenciales, conforme los actores locales y nacionales compiten por los recursos hídricos menguantes.

"En la India, la glaciología no ha recibido la atención que merece", dijo el director de TERI R.K. Pachauri, quien también preside el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), en una cumbre celebrada en Delhi en 2008. "Hemos estado haciendo caso omiso de ella, por nuestra cuenta y riesgo. Ahora, las medidas de adaptación son cruciales."

Quizás sea demasiado tarde para el Kolahoi, pero si la expedición de TERI abre los ojos de los gobiernos y les transmite la debida sensación de urgencia, podría ser posible mitigar trastornos catastróficos potenciales. Las autoridades de India y Pakistán deben hacer a un lado la política y reaccionar ante el desastre que amenaza el ambiente que comparten. Si el cambio climático despoja a Cachemira de su paraíso, y la escasez de agua golpea a este territorio que ya está profundamente aquejado de problemas y dividido, podría hacer que los disturbios del pasado se vean como un juego de niños.


Nick Hunt es escritor y periodista independiente basado en Londres.
www.nickhuntscrutiny.wordpress.com