El cambio climático, desde los más vulnerables

05 June 2007 | News story

5 de junio de 2007, Día Mundial del Medio Ambiente.

Quito, Ecuador. 5 de junio de 2007 (UICN - América del Sur)- Los informes mundiales de Naciones Unidas sobre cambio climático y pobreza muestran cifras contundentes: el 60% de los movimientos migratorios actuales son causados por el cambio climático y por desastres naturales. Los 1.300 millones de personas en el mundo, que viven bajo el umbral de pobreza, tienen una elevada dependencia de la agricultura, los recursos forestales y pesqueros y la biomasa como fuente de energía, lo que les convierte en un grupo especialmente vulnerable a los efectos del cambio climático. La escasez de agua, generada por efectos del cambio climático, pondrá en tensión a entre 7 y 77 millones de personas en el 2020.

El Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) ha sido claro: las comunidades más pobres están entre las más vulnerables a estos eventos extremos. Algunas de estas vulnerabilidades son causadas por su ubicación en el camino de los huracanes, tierras inestables, asentamientos precarios, zonas de tierras bajas y lugares propensos a las inundaciones de los ríos.

César Portocarrero, experto en Glaciología y Climatología, afirma que los pobladores andinos de Perú, Colombia, Ecuador y Bolivia sufren desde hace 30 años, los impactos del cambio climático. Durante diez años, ha trabajado con varias comunidades peruanas ubicadas en Ayacucho, Cusco, Lima, Piura, Ancash, Cajamarca, entre otras, apoyándolas en el desarrollo de procesos de adaptación al cambio climático. Él concuerda con el IPCC en que el mejoramiento de la capacidad de adaptación reduce la vulnerabilidad de sectores y regiones al cambio climático y promueve el desarrollo sostenible y la equidad.

En su trabajo diario, este experto ha sido testigo de los efectos del calentamiento. Asegura que el cambio del ciclo hidrológico y de los patrones de lluvia está causando estragos en la vida de los campesinos e indígenas. "Es común escuchar a los pobladores decir: Llueve cuando quiere ; esa es su primera gran vulnerabilidad, porque dependen de la lluvia para desarrollar sus actividades", comenta.

En la zona andina de Perú, "los cultivos de gran altura como las papas nativas, que se sembraban a más cuatro mil metros de altura, corren el riesgo de desaparecer, ya que al igual que muchas especies de plantas medicinales están ascendiendo a alturas cada vez mayores en búsqueda de temperaturas menores", afirma. "Doloroso, porque estas plantas son vitales para la sobrevivencia de las comunidades y son parte de la medicina tradicional".

Por otro lado, Portacarrero ha visto también cómo los campesinos desarrollan medidas creativas para adaptarse al cambio climático, como el riego por goteo con botellas descartables. Él opina que la gestión del agua desde la demanda, más que desde la oferta, es importante. "En los países en desarrollo, la agricultura consume entre el 70% y el 80% del recurso hídrico y tiene un porcentaje alto de desperdicio, casi un 50%, por la utilización de sistemas de riego anticuados". Así, recomienda como primera medida de adaptación, la implementación de una cultura de buen uso del agua, a través de la sensibilización en escuelas y colegios.

La tecnología es fundamental para los procesos de adaptación. "Las comunidades requieren tecnología barata para mejorar sus sistemas de riego, de manera que no solo ahorren agua, sino que eviten también la erosión de sus tierras", resalta Portocarrero. Él trabaja instalando sistemas de riego que combinan el conocimiento popular con la ciencia. Espera que su propuesta tenga acogida en las comunidades y en los gobiernos distritales, provinciales y regionales, que podrían financiar iniciativas de este tipo.

En su más reciente informe para América Latina y El Caribe, el IPCC revela la ausencia de estrategias de adaptación en la región para enfrentar los peligros y los riesgos de inundaciones y sequías. Señala, como causas principales: el bajo Producto Nacional Bruto, el incremento de asentamientos humanos en áreas vulnerables y la falta de una estructura política, institucional y tecnológica apropiada.



El desafío que enfrenta América Latina es enorme, no solamente por los retos que implica la adaptación, sino porque en el proceso tenemos que reducir la inequidad de las poblaciones más vulnerables. Es evidente que las regiones y comunidades más vulnerables tienen una capacidad de adaptación limitada y es importante considerar que los procesos de adaptación implican tiempo y recursos. Por ello, la lucha y adaptación al cambio climático debe ser una tarea de todos.

La UICN y las instituciones que trabajan o se vinculan al tema ambiental deben apoyar el desarrollo de procesos de investigación que muestren las innumerables formas de adaptación que existen y que recojan los conocimientos y manejos tradicionales locales. Adicionalmente, se debe promocionar marcos nacionales y regionales de acciones planificadas, de tal manera que el tema de adaptación al cambio climático sea incluido en las agendas ambientales.

"La lucha contra el cambio climático demanda una ciudadanía informada, capaz de cambiar su actitud personal y de exigir cambios colectivos; así como de ambientalistas pragmáticos, que dejen de predicar estilos de vida ascéticos para salvar el planeta", afirma Julia Marton-Lefèvre, Directora General de la Unión Mundial para la Naturaleza.

Para Marton Lefèvre, "nos estamos acercando rápidamente a un punto decisivo en nuestra historia en el que, o demostramos nuestro coraje, imaginación y decisión de proteger nuestro planeta, o simplemente fallaremos a nuestras generaciones futuras".

Mayor información:

Verónica Moreno, Oficial de Comunicaciones, UICN - América del Sur, veronica.moreno@sur.iucn.org