Las áreas protegidas son el eje central en prácticamente todas las estrategias nacionales e internacionales de conservación. Sin duda, constituyen el núcleo fundamental de los esfuerzos para proteger las especies amenazadas del mundo y, cada vez más, se reconoce su papel esencial no sólo como proveedoras esenciales de servicios de ecosistema y recursos biológicos, sino como elementos fundamentales en las estrategias de mitigación al cambio climático. Además, en ocasiones se han probado fundamentales para proteger ciertas comunidades humanas amenazadas y lugares de gran valor cultural y espiritual. Dado que las áreas protegidas cubren el doce por ciento de la superficie emergida del planeta, el sistema de áreas protegidas representa un compromiso sin precedentes hacia el futuro, un faro de esperanza, en lo que a veces parece ser una carrera desalentadora hacia el declive ambiental y social1.

Las áreas protegidas encaran muchos desafíos, como amenazas externas asociadas al cambio climático, al turismo irresponsable, al desarrollo de infraestructura y a las demandas crecientes de uso y explotación de recursos naturales. Otras amenazas que enfrentan las áreas protegidas son la falta de apoyo político y de recursos.

El Programa de Áreas Protegidas de la UICN-Sur trabaja para consolidar e integrar la gestión de las áreas protegidas en América del Sur, mejorar el conocimiento e incrementar la interacción entre los tomadores de decisiones de la región.
 

[1] Castaño, Carlos. Informe Regional: Diagnóstico y situación actual de las áreas protegidas en América Latina y el Caribe