Qué es REDD+

 

En 2005, un grupo de países liderado por Papua Nueva Guinea, llevó el tema de la deforestación evitada a la agenda de la Conferencia de las Partes, realizada en Montreal (COP 11). Así, la discusión sobre el papel de los bosques en la lucha contra el cambio climático volvió al debate internacional. Durante la COP 13, realizada en Bali en 2007, la CMNUCC reconoció la reducción de emisiones por deforestación y degradación de los bosques (REDD) como un mecanismo válido en la lucha contra el cambio climático.

Según el Plan de Acción de Bali (2007), se denomina REDD + a la reducción de emisiones derivadas de la deforestación y la degradación forestal; además de la conservación, el manejo sostenible y el mejoramiento del stock de carbono de los bosques en los países en desarrollo.

Comparado con otros mecanismos para la reducción de emisiones de GEI, el tema REDD+ es complejo. Actualmente se discute la posibilidad de pagar a los países en desarrollo por el valor del carbono almacenado en sus bosques. Se considera que estos pagos podrían contribuir a revertir la deforestación, lo que otorga un mayor atractivo al manejo forestal sostenible. Surge entonces uno de los principales cuestionamientos: ¿cómo pagar? Sin duda se requerirá transferir recursos sustanciales a los países en desarrollo para lograr una reducción de emisiones significativa.

No obstante, existe la posibilidad de que los mecanismos REDD+ no alcancen los resultados esperados en términos de reducción de emisiones y protección de los bosques tropicales, por cuestiones políticas y aspectos relacionados con la débil gobernanza forestal, principalmente. Para minimizar este riesgo, éstos deberán abordar las causas subyacentes de la deforestación, así como considerar las múltiples funciones y los valores de los bosques.

Por lo anterior, en la lucha contra el cambio climático no deben descartarse otras políticas y herramientas que promueven la conservación de la biodiversidad y el desarrollo sostenible.

Los mecanismos REDD deberán integrarse y complementar procesos en marcha tendientes a reformar la gobernanza forestal, con el fin asegurar los derechos de las comunidades locales y los pueblos indígenas que dependen de los bosques, propiciar el acceso y la distribución equitativa de beneficios, promover el manejo sostenible de los bosques y la conservación de la biodiversidad.

Para que los países se preparen en el desarrollo de mecanismos REDD, se ha propuesto un enfoque de implementación por fases que permitirá a cada país abordar a las causas de la deforestación a nivel nacional de acuerdo con sus condiciones específicas (TFD, 2009).

En la fase inicial, conocida como REDD readiness, se desarrollarán las estrategias a nivel nacional. En la fase dos, se implementan las políticas y medidas que posibilitan REDD; además de que se promueve la ampliación de las inversiones. En la fase tres, los fondos y mecanismos de mercado realizarán pagos de acuerdo con el buen desempeño de reducción de emisiones y el aumento en las reservas de carbono, que estará sujeto a verificación por parte de terceros.

Al momento, se encuentran apoyando a los países en la fase preparatoria para REDD los sectores público y privado, fondos multilaterales y bilaterales y mecanismos de inversión tales como el Fondo del Banco Mundial para Reducir las Emisiones de Carbono mediante la Protección de los Bosques (FCPF)  y el mecanismo de Reducción de las Emisiones provenientes de la Deforestación y Degradación de los bosques de las Naciones Unidas (UN-REDD).

Aspectos técnicos que deben abordar los países como parte del REDD readiness

Alcance o escala
¿Debe utilizarse un enfoque a escala de proyectos o a escala nacional?

Monitoreo
Existe la capacidad técnica para monitorear la deforestación vía satélite, así como para monitorear la degradación y cuantificar los flujos de carbono con precisión, pero ¿es costo-efectivo hacerlo? Aún si las tasas de deforestación y degradación son cuantificadas, calcular las emisiones resultantes es un reto adicional, ya que los distintos tipos de bosques poseen estructuras diferentes, de acuerdo con su capacidad para almacenar y fijar carbono atmosférico.

Línea base
¿Cómo definir la línea base de deforestación, promoviendo la equidad y favoreciendo la participación? Se plantea establecer una línea base nacional utilizando tasas históricas de deforestación y ofrecer créditos de carbono a los países que reducen la tasa nacional de deforestación con relación a un valor referencial. Sin embargo, este enfoque no considera a los países que han bajado sus tasas de deforestación.

Fugas
Las fugas ocurren cuando las actividades de un proyecto, desplazan los agentes de la deforestación fuera del área del mismo, en lugar de proveerlos con medios de vida alternativos como siembra de árboles, intensificación de la agricultura, entre otras medidas. Para evitar las fugas deberán diseñarse, implementarse y monitorearse medidas específicas.

Permanencia
¿Pueden ser consideradas permanentes las emisiones reducidas por la deforestación? A diferencia de otros sectores, las reducciones de emisiones de la silvicultura pueden ser pérdidas, así sea por la deforestación futura o por causas naturales como el fuego. Esta amenaza es mayor cuando las estructuras de gobernanza y la tenencia de la tierra son débiles, un problema común de los países con altas tasas de deforestación.

Riesgos
Factores naturales o antropogénicos pueden llevar a la deforestación de bosques que estuvieron protegidos en un momento. En el peor escenario, un proyecto de deforestación evitada retrasaría la deforestación por un período determinado. Los mecanismos REDD deberán abordar las causas de la deforestación y proveer medios de vida sostenibles a sus agentes, que conlleve cambios estructurales que garanticen menores tasas de deforestación al finalizar una intervención determinada.