Integrar los valores de los bosques en las políticas económicas, las finanzas y los mercados

Tradicionalmente, la generación de ingresos provenientes de los bosques ha estado basada en la producción de madera. El comercio de madera caracteriza por la presencia de intermediarios que, independientemente de las prácticas de manejo utilizadas y la legalidad de las intervenciones, pagan muy poco a los productores o comunidades locales propietarias de los bosques.

Como respuesta a esta situación, diversas entidades en la región se han abocado a la construcción de capacidades locales, tanto en aspectos técnicos, relacionados con las prácticas para el manejo del bosque, como en los aspectos financieros y administrativos, con miras a disminuir la intermediación y propiciar una distribución equitativa de costos y beneficios.

Por otro lado, durante los últimos años se ha empezado a reconocer la multifuncionalidad de los bosques, como proveedores de bienes y servicios con múltiples valores. En la región se han adoptado enfoques basados en el mercado, especialmente esquemas de pago o compensación por los servicios de los ecosistemas. Sin embargo, en muchos casos no son enfoques dirigidos de manera estricta por el mercado, sino sistemas gestionados por gobiernos, en los que se emplea la recaudación fiscal y otras fuentes de financiamiento.

Gran cantidad de productos no maderables son utilizados localmente, aunque pocos se venden en los mercados. La nuez del Brasil (Bertholletia excelsa) constituye una excepción, al ser una importante fuente de ingresos para los pobladores rurales de Bolivia, Brasil y Perú. La cadena de suministro proporciona empleo directo a 15 mil personas en Bolivia, lo que representa el 45% de todas las exportaciones relacionadas con el bosque, generando más de 70 millones de dólares anuales a la economía nacional (FAO, 2009).

Diversos estándares, esquemas de certificación y guías de buenas prácticas buscan dar un mayor valor al aprovechamiento de los bienes y servicios de los bosques, con el fin de que los ingresos sean distribuidos equitativamente. La certificación FSC (Forest Stewarship Council) , es la más utilizada en la región, con más de 20 millones de hectáreas de bosques natural y plantado, certificados. Los países con mayores áreas bajo certificación FSC son Brasil con más de 5,4 millones de hectáreas de bosque natural y plantado, Bolivia con 1,7 millones de hectáreas de bosque natural y Uruguay con más de un millón de hectáreas de plantaciones forestales. Los principios del FSC puntualizan cómo deben ser manejados los bosques para satisfacer necesidades sociales, económicas, ecológicas, culturales y espirituales de las generaciones actuales y futuras.

Los estándares Clima, Comunidad y Biodiversidad (Climate, Comunity and Biodiversity - CCB) y el Estándar de Carbono Voluntario (Voluntary Carbon Standard – VCS) están empezando a ser muy utilizados en la región para proyectos del mercado de carbono,.

Los estándares CCB se utilizan en diseño, desarrollo e implementación de proyectos de uso del suelo que contribuyan simultáneamente a la mitigación del cambio climático, al desarrollo sostenible y a la conservación de la biodiversidad. Al momento, existen proyectos REDD en Brasil y Perú que utilizan los estándares CCB. Por su parte, Ecuador se encuentra desarrollando un estándar nacional CCB. VCS, garantiza que los proyectos del mercado voluntario de carbono, además de proveer reducciones de emisiones de gases efecto invernadero (GEI) efectivas, provean beneficios ambientales palpables.

La mayoría de bienes y servicios generados por los bosques carecen de un precio de mercado. Por ello, la economía ambiental desarrolla una serie de metodologías para dar un valor económico a los bienes, servicios e impactos ambientales.

La utilización de los instrumentos de la economía ambiental debe hacerse en el marco de un contexto favorable para la toma de decisiones, con el objetivo de aumentar el bienestar social y ambiental.

El estudio sobre la Economía de los Ecosistemas y la Biodiversidad (Economics of Ecosystem and Biodiversity – TEEB ) es una iniciativa internacional, promovida por UICN junto a muchas otras entidades, que llama la atención sobre los beneficios económicos globales de la biodiversidad, señalando el creciente costo de la pérdida de biodiversidad y la degradación de los ecosistemas.