Al ritmo de la Orquesta del Río Infinito se lanza Pacto Centroamérica por la Vida

21 April 2008 | News story

Amalgama de ritmos y voces refleja riqueza cultural latinoamericana. Carta del Río San Juan denuncia, propone y exige atención a situación socioambiental transfronteriza .
 

San Carlos, Nicaragua, 18 de abril (UICN) Sobre una gran tarima en el malecón y con un fondo natural insuperable compuesto por la unión del Río Frío, el Lago Cocibolca y el Río San Juan, la Orquesta del Río Infinito dio un concierto el 17 de abril en el municipio de San Carlos, al sur de Nicaragua. Bajo el lema “nos conectamos en una nueva armonía”, la orquesta transmitió su mensaje sobre la necesidad que existe en el continente americano de alimentar una nueva conciencia ambiental y social.

Cientos de personas, en su mayoría nicaragüenses y costarricenses que viven a ambos lados de la cuenca del Río San Juan, se reunieron para apreciar la gran diversidad de géneros que interpreta esta orquesta. Para muchos era la primera vez que veían instrumentos como el arpa paraguaya, la percusión garífuna o las flautas andinas. Si a esto le sumamos las voces prodigiosas de intérpretes como la panameña Yomira John, la argentina Belén Ilé y la colombiana Lucía Pulido, pues es fácil imaginar que el concierto fue un mosaico de ritmos, colores y lenguajes.

En este marco, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) hizo el lanzamiento oficial de la iniciativa “Pacto Centroamérica por la vida: un compromiso por la sustentabilidad” que busca posicionar de nuevo el tema ambiental en la agenda regional de desarrollo, involucrando a actores de diversos sectores como lo es en este caso el cultural.

Pascal Girot, Coordinador del Programa Regional de la UICN-Mesoamérica, comentó que la unión entre la Orquesta del Río Infinito y la UICN es una experiencia que permite potenciar de forma creativa la participación ciudadana y maximizar los esfuerzos por la conservación de los recursos naturales de forma sustentable.

Para Girot realizar el lanzamiento del Pacto Centroamérica por la Vida desde la orilla del Lago Cocibolca (llamado también Lago de Nicaragua) tiene grandes significados: “lo estamos haciendo desde una frontera y no desde una capital porque partimos del hecho que la integración centroamericana pasa por las fronteras. De igual forma la protección de muchos recursos compartidos incluyendo las cuencas hidrográficas y los humedales pasan por una gestión mancomunada de estos recursos a través de consorcios locales, gobiernos locales y obviamente con los gobiernos nacionales”. Además, manifestó que este lago es de gran importancia por ser el mayor cuerpo de agua dulce de Centroamérica.

Carta del Río San Juan

Antes de que la Orquesta del Río Infinito iniciara su presentación, se leyó la Carta del Río San Juan que viajará con la orquesta para ser compartida con otras comunidades en su travesía continental, y que además, será conocida en el Foro de la Sociedad Civil previo a la Cumbre Presidencial sobre Cambio Climático (mayo de 2008, Honduras) y en el Congreso Mundial de la Naturaleza (octubre de 2008, Barcelona)

Esta declaración expone las principales problemáticas de la zona y plantea demandas y propuestas sobre temas como: conservación y medio ambiente, vulnerabilidad y cambio climático, participación política y juventud, educación y sensibilización, migración e infraestructura, así como sobre vigilancia y seguridad ambiental.

Saúl Obregón, de la organización nicaragüense Eco Juventud, inició la lectura de la carta que dice: “Ríos que nos comunican, ríos que compartimos, alimentan y cantan. Ríos cómplices, ríos que se desbordan y nos cambian. Ríos que bailan, que nacen, que se combinan. Ríos que nos protegen, nos llaman y nos olvidan. Ríos, sacrificados y sufridos. Ríos etéreos y humanos. Ríos infinitos, ríos hermanos”

La Carta del Río San Juan fue construida por el conjunto de organizaciones nicaragüenses denominado “Consorcio El Gaspar”, así como por su contraparte costarricense “Alianza Los Humedales” que ejecutan el Proyecto Alianzas de la UICN en el Área Geográfica de Concentración transfronteriza Río San Juan. Además de ser validada por otros actores de la comunidad y por autoridades locales y nacionales, fue firmada por el público que asistió al concierto.

Para Pascal Girot esta carta es muy importante porque refleja el propósito del Pacto Centroamérica por la vida de propiciar un proceso de diálogo y de integración de diferentes sectores: “este diálogo no se limita solo a temas ambientales o de políticas ambientales, sino que se vincula por medio de actos culturales como este (el concierto de la orquesta del Río Infinito). La cultura y los movimientos de juventud pueden ser portadores de este mensaje de cooperación transfronteriza, de manejo sostenible de los recursos hídricos, de los humedales y de los ecosistemas de Centroamérica”.

Voces locales, voces internacionales

Luego de la lectura de la Carta del Río San Juan y de recibir un homenaje por parte de la Municipalidad de San Carlos, la Orquesta del Río Infinito inició su presentación bajo un clima propio del trópico húmedo.

Bajo la dirección del pianista y compositor costarricense Manuel Obregón, los más de 50 músicos fueron interpretando canciones en conjunto y de forma individual. Entre los más ovacionados estuvieron los marimberos de “Nicaragua mía” donde destacó la ejecución de la artista María José Silva, así como el zapateado del panameño Antonio De la Cruz Arroyo.

Como era de esperarse, el público festejó que dentro de la orquesta estuviera el cantautor argentino León Gieco, quien con su armónica y guitarra unió en una sola voz al público para cantar “Solo le pido a Dios”, “Canción para Carito” y “Cinco siglos igual”.

A la mitad del concierto, Obregón invitó al grupo local “Los Cachurinos” para que compartieran el escenario. Mientras interpretaban con sus guitarras alegres canciones dedicadas al Río San Juan, los músicos de la Orquesta improvisaron un acompañamiento con otros instrumentos lo cual provocó que el público estallara de júbilo y pidiera fuertemente “otra, otra”.

Luego de más de dos horas, el beliceño “Mohobub” marcaba el final del concierto, y aunque comenzaba a llover, el sabor caribeño mantenía a las personas bailando frente a la tarima.

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